Zhao pronuncia un discurso a todos los miembros de la nación del Fuego de la fortaleza, diciéndoles que el Avatar ha sido capturado y que la nación del Fuego ganará la guerra en menos de un año. Mientras Zao da su discurso, una persona que lleva una máscara azul, va a escondidas dentro de la fortaleza. El lleva dos espadas idénticas, él es el Espíritu Azul. Hábilmente, el derroto a los guardias en el camino y llega al sitio donde Aang está encarcelado. El libera a Aang con las espadas. El espíritu azul y Aang ahora intentan salir de la fortaleza. Zao se dirige al sitio donde supuestamente estaba Aang, y ve unos guardias que habían sido vencidos en combate, y ve que Aang no esta, y hace sonar la alarma. El Espíritu Azul y Aangn ahora tienen que pelear con los guardias que están en la fortaleza. Exitosamente, ellos avanzan hasta la última puerta, pero ellos son atrapados antes de que ellos puedan salir. Zao ordena que el Avatar debe de ser capturado con vida, y el espíritu azul pone sus espadas en la garganta de Aang. Zao ordena a los guardias que abran las puertas, el tiene un plan. Mientras el Espíritu Azul y Aang se alejan, un Arquero Yu Yan le arroja una flecha y derriba a la persona enmascarada dejándola inconsciente. Aang inmediatamente usa Aire control para levantar al aire algo de tierra para esconderse a sí mismo. Luego le quita la máscara al Espíritu Azul para saber que su salvador es su enemigo, el Príncipe Zuko. Con cierta indecisión, Aang decide salvar a Zuko del cautiverio que le esperaba si lo dejaba allí. Zao se pone muy enojado al ver que su plan falló. Después, Zuko recupera la conciencia y descubre que él está con Aang en el bosque. Aang le dice a Zuko que uno de sus amigos que el tuvo hace cien años, fue de la nación del Fuego, y que se llevaban muy bien, que ámbos se metían y salían de tantos problemas. Luego Aang le pregunta a Zuko si ellos podrían ser amigos. Pero Zuko le responde con una ráfaga de Fuego, y Aang escapa entre los árboles. Zuko regresa a su barco. Y parece que su Tío Iroh, no sabía donde había ido él, Zuko le dice a su tío que irá a dormir y que nadie lo moleste. Aang regresa al pantano a coger más ranas congeladas y regresa a la ciudad abandonada. El pone una rana en las bocas de Katara y Sokka. Mientras Aang se va a sentar y a descansar, se ve un poco desepcionado, y ve que Katara y Sokka chupan las ranas, les da asco y se curan.

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